Finanzas Personales (I)

El dinero es uno de los aspectos más importantes en el transcurso de la vida de una persona, desafortunadamente la mayoría de veces es tratado como un tema taboo, incluso cuando ocupa la mayoría del tiempo de los pensamientos de cada uno de nosotros. Este estigma social no es más que una consecuencia directa de la poca cultura financiera que hay en nuestro país. Mientras que en países como Estados Unidos hay hasta cinco canales distintos destinados a la economía y las finanzas, aquí nos tenemos que conformar con el canal de Intereconomía. La Encuesta de Competencias Financieras realizada por el BdE y la CNMV(Comisión Nacional del Mercado de Valores) en 2016 por última vez, cataloga a España por debajo de la media en cuestión de conocimiento financiero.

Volviendo al tema del dinero, hay personas que pasan su vida entera necesitandolo, otras cuya finalidad es la de conseguir cada vez más y más, las hay que lo ahorran y por último, las que se pasan toda su vida debiéndolo. Por ello, las finanzas personales juegan un papel muy importante en el desarrollo económico de las personas. Las Finanzas Personales se podrían definir como el proceso de planificación y gestión de actividades financieras como la generación de ingresos, control de gastos, ahorros e inversiones. Este proceso se puede recoger en un presupuesto (Budgeting) o Plan Financiero.

Actualmente, la formación académica en materia de finanzas, y más específicamente en finanzas personales, que recibimos en nuestra etapa escolar es muy escasa, razón por la cual nos cuesta más ser conscientes de en qué gastamos nuestro dinero o cuáles son las principales fuentes de ahorro e inversión. Crear una vida económicamente segura puede parecer una tarea abrumadora que requiere las habilidades de un cartógrafo experto y un programador de GPS. Nada más lejos de la realidad. Simplemente hay que seguir una serie de criterios para hacerte con el control de tus finanzas personales. Algunas metas tardarán años, si no décadas, en alcanzarse. ¡Eso es parte del plan! Pero también obtendrás una recompensa inmediata: mucho menos estrés a partir del momento en que te lances a tomar el control de tu dinero. ¡Empezamos!

Metas a corto y largo plazo

Crear seguridad financiera es un acto de malabarismo continuo. Algunas de las bolas de dinero que tienes en el aire serán metas que quieres alcanzar lo antes posible. Otros objetivos pueden tener una fecha de finalización de varios años, una década o incluso varias, pero requieren comenzar más temprano que tarde. El mejor momento era ayer y el segundo mejor momento es hoy. ¡No pierdas el tiempo! Crear una lista que contenga todos tus objetivos, tanto a largo como a corto plazo, es un primer paso inteligente. Siempre es más fácil trazar un plan de acción cuando tienes claros tus objetivos.

Nota: Por muy difícil que resulte pensar en el largo plazo, inténtalo, crea tus objetivos ambiciosos, eso te ayudará en primera instancia a replantear tus metas en el corto plazo.

El formato donde escribas tus objetivos a corto y largo plazo no importa, desde una hoja de cálculo a una hoja de papel. Solo asegurate de tener un momento de tranquilidad para pensarlo detenidamente. El mensaje que te has de plantear es simple: en cuanto al dinero, ¿qué te haría sentir bien? En esencia, eso es lo que ofrece un plan financiero: los medios para ayudarte a sentirte seguro y protegido para que puedas concentrarte en vivir, sin preocuparte. Ser dueño de tu dinero e intercambiarlo por tiempo y no al revés.

Crea un presupuesto (Budgeting)

Una vez tengas claros tus objetivos, toca ponerse a trabajar en un presupuesto personal. Para ello, aconsejo crear una hoja de cálculo en excel e ir controlando mensualmente tus gastos. Un presupuesto o plan de gastos es el mapa de ruta de tus finanzas personales, gracias al cual sabrás de un simple vistazo cuánto dinero ha entrado en tu cuenta en comparación con cuánto dinero ha salido de ella y en qué medida. Crear un presupuesto detallado por escrito te permite tomar mejores decisiones en tus finanzas diarias; cuando te enfrentas a un gasto, un plan de gestión como este te exige parar a pensar sobre la compra, ya que, al tener una visión global de dónde destinas tu dinero, serás consciente del gasto que supone para ti y para el conjunto de tus ingresos; te das cuenta de que destinas demasiado dinero en un determinado área en el cuál no quieres gastar tanto, y decides ahorrar más, por ejemplo. Cuando creas un presupuesto, empiezas a ver con claridad cuánto dinero tienes. Identificas tus gastos con rapidez, y, de si por casualidad, te queda algo para ahorrar.

Cómo ahorrar sin morir en el intento.

Uno de los métodos más famosos a la hora de desarrollar un presupuesto personal es la regla del 50/30/20. Destinar el 50% de tus ingresos a gastos esenciales (alquiler/hipoteca, alimentación, suministros, gasolina y estudios), un 30% a gastos secundarios (restaurantes, deporte, viajes, entretenimiento, etc), y por último, un 20% íntegramente para ahorrar.

Gastar es la parte más sencilla, todos sabemos hacerlo. En cuanto al ahorro, se complica la cosa. Siento decirte que no hay ningún método ni fórmula mágica para ahorrar. Depende de ti. Únicamente de ti. Si te has preguntado alguna vez por qué a final de mes tu cuenta está en números rojos o por qué no has ahorrado, la respuesta es dura pero simple: no has querido. Para poder ahorrar hay que querer ahorrar. Ahorrar significa gastar menos y para conseguirlo hay que tener fuerza de voluntad y capacidad de sacrificio. Este sacrificio va directamente ligado a la condición de vivir por debajo de tus posibilidades. Me explico. Cobras 1.000 euros, destinas 550 al alojamiento, 150 a comida y 250 a tus gastos personales. Con suerte, ahorras al mes 50 euros. Te planteas comprar un coche. Nuevo. 10.000 euros. No tienes ahorros. ¿Qué haces? Pides un préstamo para compararlo, total, son cómodas cuotas de 100 eur al mes. O eso te han vendido. Tus ahorros son de 50 euros al mes, tu gasto de 100 en el préstamo. Déficit de 50 euros. Vives por encima de tus posibilidades.

Mismo salario. Mismos gastos. Mismo ahorro igual a 50 euros. LLega el verano, tus esperados 14 días de vacaciones después de 100 trabajados. Te han hablado maravillas de Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Con la extra (si tienes) te da para comprar el hotel y los vuelos. Solución: pides un préstamo para los vuelos y así tienes efectivo para gastar en el viaje. Vives por encima de tus posibilidades.

Planteamiento inverso; vive por debajo de tus posibilidades, olvídate de la inmediatez y el chute de dopamina que supone comprar algo en el momento. Crea un plan de ahorro y un método para cumplir tus objetivos, la recompensa después del esfuerzo realizado será más gratificante. Es importante que detrás de cada objetivo haya un sistema para poder lograrlo. De nada sirve tener metas si no hay un sistema detrás para poder cumplirlo. Quieres correr una maratón de aquí a 1 año. Objetivo ambicioso. Si no planteas una estrategia de entrenamientos progresivos, es posible que nunca llegues a lograr tu objetivo final. Y así, con todo. El objetivo es subjetivo, algo intangible. En cambio, el método es algo que puedes seguir día a día, es cuantificable.

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